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Las Sectas

Cuando vemos a dos jóvenes rubios con camisas blancas, pedaleando por nuestras calles, sabemos de quienes se trata. Lo mismo con el grupito de hombres, mujeres y niños en la esquina —con su vestimenta formal y maletines negros— que se dividen para visitar casa por casa.

Pero estos dos grupos son solamente los “pioneros” de una ola de movimientos que han invadido nuestras tierras. Los primeros desde los Estados Unidos, pero ahora también desde Asia. Los llamamos “sectas”, pero es necesario aclarar bien ese término.

Según algunos diccionarios, nosotros (los evangélicos) también somos sectas, es decir, grupos religiosos que no seguimos bajo la autoridad de la Iglesia Oficial. La Iglesia Católica normalmente usa la palabra de esa manera, y a menudo la prensa secular también.

En su sentido más amplio, la palabra quiere decir “doctrina religiosa que se aparta de la comunión principal” (diccionario Larousse). El término “secta”, entonces, es relativo. Los judíos llamaron “secta” al naciente movimiento cristiano (Hechos 24:5, 28:22). Y en sentido estricto, cualquier grupo puede llamar “secta” a los que se aparten de sus principios fundamentales. Nosotros también, como evangélicos, podríamos llamar “secta” al grupo que se aparta de las bases, es decir, las Escrituras. Pero de eso hablaremos más ampliamente en el primer estudio.

Lo cierto es que desde que apareció “la luz” de Cristo Jesús, también ha existido “la sombra” del error. Las Escrituras mismas están llenas de advertencias, y al correr la historia siempre han aparecido grupos que se han desviado de la “comunión principal” de la iglesia de Cristo. Sin embargo, durante los últimos cien años una variedad de factores han resultado en una verdadera explosión de sectas nuevas… o sectas antiguas resucitadas con nombres modernos.

Preparamos este estudio con dos propósitos principales. El primero, ayudarle a discernir, a reconocer cuando un concepto, una persona o un grupo se ha desviado de la fe evangélica. Y segundo, ayudarle a responder en esos casos.

Con este tema, estamos en la lucha espiritual de Efesios 6:12. Las “fuerzas malignas” son demasiado reales, y necesitamos aprovechar toda la armadura y recursos de los que hablan los vv. 10-18. Sin miedo, pero bien alertas. Dependiendo de Dios, pero también capacitados de todas las maneras posibles.

Cantidad de lecciones: 6 y dos apéndices
Cantidad de páginas: 60

Las lecciones son las siguientes:

  1. Su autoridad
  2. Las escrituras
  3. Dios
  4. La iglesia
  5. ¿Por qué se convierten?
  6. Cómo enfrentarlos

Los apéndices son los siguientes:

  • Apendice A. Tres breves historias
  • Apéndice B. La Nueva Iglesia Apostólica

 

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